En el siglo XXI, los desastres naturales (en ocasiones debidos al cambio climático), además de las persecuciones y los conflictos, también pueden forzar a las personas a buscar refugio en otros países. Estos desastres —inundaciones, terremotos, huracanes, corrimientos de tierra— suceden cada vez con mayor frecuencia e intensidad.

A pesar de que la mayoría de los desplazamientos causados por estos desastres son internos, también pueden provocar que las personas crucen fronteras. Sin embargo, ninguna institución internacional o regional se encarga específicamente del sufrimiento de esas personas.

Por otro lado, los desplazamientos ocasionados por los efectos de la evolución lenta del cambio climático también son mayoritariamente internos. Además, el cambio climático también acelera la sequía, la desertificación, la salinización de aguas subterráneas y de las tierras o el aumento del nivel del mar, lo que contribuye al desplazamiento de personas a través de fronteras internacionales.

Otras catástrofes, como las graves privaciones socioeconómicas, también pueden hacer que las personas huyan a otros países. Mientras que algunos escapan de persecuciones, la mayoría lo hace porque no tienen ninguna razón de peso para quedarse. Por separado, la falta de alimento, agua, sanidad o sustento no sería suficiente para respaldar una solicitud de refugiado según la Convención de 1951. A pesar de todo, algunas de estas personas siguen necesitando algún tipo de protección.

Todas estas circunstancias (conflictos, desastres naturales y cambio climático) plantean retos gigantescos para la comunidad humanitaria internacional.

En 2011, el Consejo de Seguridad reconoció que el cambio climático tiene consecuencias en el ámbito de la seguridad, y el agua es el elemento a través del cual se manifiestan en mayor grado los efectos del calentamiento global.

Trabajar desde el terreno con todos los agentes de cooperación y población afectada es una tarea concreta que debemos tener por prioridad para poner las herramientas y soluciones que minimicen el daño que los nuevos sistemas geo-económicos está ocasionando en las poblaciones y continentes.

Espacios en su mayoría con un potencial enorme en riquezas y recursos naturales, que son y han sido inherentes a la vida sostenible del hombre en ese medio y que se ven de forma dramática amenazadas y con el todo el sistema de vida y de un medio.

Son muchos los compromisos internacionales para frenar los muchos procesos que degradan el medio ambiente actual, de ahí que sea una línea transversal importantísima en nuestro trabajo y desarrollo personal del día a día.

FNT. – DOC.FAO// DOC A+D