El agua dulce sustenta la vida humana y es vital para nuestra salud. Hay suficiente agua dulce para todo el mundo; sin embargo, debido a la mala situación de la economía o a una infraestructura deficiente, millones de personas,  mueren a causa de enfermedades relacionadas con un abastecimiento de agua, higiene o saneamiento inadecuados.

La escasez de agua es un problema que afecta a más de un 40% de la población mundial y se prevé que aumente.

Se estima que 783 millones de personas no tienen acceso a agua limpia y que más de 1.700 millones viven actualmente en cuencas de ríos en las que el uso del agua supera su recarga.

El acceso a agua potable y a unos servicios de saneamiento adecuados es vital para la salud humana, pero además tiene otros beneficios importantes, que van desde los que se identifican y cuantifican con facilidad (ahorro de costes y tiempo) hasta los que son más intangibles (comodidad, bienestar, dignidad, privacidad y seguridad).

Naciones Unidas del derecho humano al agua y al saneamiento en  reconoció el derecho de todos los seres humanos a tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal

La meta de reducir en un 50% la proporción de personas sin acceso a un abastecimiento mejorado de agua antes de 2015 se cumplió con cinco años de antelación, en 2010.

– El 91% de la población mundial emplea ahora una fuente mejorada de agua potable;

2.600 millones de personas han conseguido acceso a una fuente mejorada de agua potable desde 1990

  • El 96% de la población urbana mundial emplea fuentes mejoradas de agua potable
  • 84% de la población rural mundial emplea fuentes mejoradas de agua potable
  • 8 de cada 10 personas que todavía no disponen de fuentes mejoradas de agua potable viven en zonas rurales;
  • El 42% de la población de países menos desarrollados ha conseguido acceso a fuentes mejoradas de agua potable desde 199º
  • En 2016, 663 millones de personas seguían sin disponer de fuentes mejoradas de agua potable.

 Las Naciones Unidas consideran que el acceso al agua y el saneamiento es una prioridad y así lo refleja en el Objetivo de Desarrollo Sostenible Nº 6. Está claramente vinculado con la salud, la seguridad alimentaria, el cambio climático y la resiliencia a los desastres.

Las aguas contaminadas y la falta de saneamiento básico obstaculizan la erradicación de la pobreza extrema y las enfermedades en los países más pobres del mundo.

  • En la actualidad, 2400 millones de personas no disponen de saneamientos mejorados (que eviten que la población esté en contacto con excrementos humanos)-
  • Al menos 1800 millones de persona en todo el mundo beben agua contaminada con residuos fecales. Un número aún mayor bebe agua que se distribuye a través de sistemas vulnerables a la contaminación.

Estos son algunos datos relativos al saneamiento:

  • ​Una de cada tres personas no dispone de saneamiento mejorado.
  • Una de cada siete personas defeca al aire libre.
  • Desde 1990, unos 2600 millones de personas más utilizan saneamientos mejorados.
  • El 75% de la defecación al aire libre del mundo tiene lugar en cinco países, a saber, India, Indonesia, Nigeria, Etiopía y Pakistán.

El agua no potable y el saneamiento deficiente son las causas principales de la mortalidad infantil. La diarrea infantil -asociada a la escasez de agua, saneamientos inadecuados, aguas contaminadas con agente patógenos de enfermedades infecciosas y falta de higiene- causa la muerte a 1,5 millones de niños al año, la mayoría de ellos menores de cinco años en países en desarrollo.

FNT. – DOC.FAO// DOC A+D